Las 5 setas más comunes de España

El mundo de las setas es realmente apasionante en todas sus facetas, desde su búsqueda en los bosques de nuestro país como la gran aportación a nuestras cocinas.

5 setas más comunes de nuestros bosques

1.Champiñón silvestre

El champiñón silvestre es una de las setas comestibles más conocidas y recolectadas en España. Se reconoce por su sombrero color blanco que tiende hacia un tono grisáceo o rosado y con un tamaño que varía entre los 3 y 12 cm de diámetro. Sus láminas son de un color blanco rosáceo que evoluciona hasta un tono marrón oscuro y luego a negro. La puedes encontrar desde el inicio de la primavera hasta el final de otoño en prados y pastizales.

2.Oronja

Está considerada como una de las mejores setas comestibles de España, es exquisita y puede consumirse de varias formas. Tiene un sombrero grande con un diámetro que varía entre los 8 y 25 cm y de color anaranjado que tiende en ocasiones hacia un tono amarillento. Se encuentra tanto en bosques de encinas y alcornoques como en terrenos calcáreos de castaños y robles. Su mejor temporada es en otoño y también en verano.

3.Boleto comestible

Esta seta también conocida como hongo o calabaza es una seta de excelente consideración por aficionados y cocineros profesionales debido a su sabor tirando a dulzón, textura y consistencia. Se caracteriza por un color variable, de tono blanquecino cuando es joven que se acaba convirtiendo en un tono pardo, marrón a medida que envejece. Se puede encontrar desde el final del verano hasta finales de otoño bajo frondosas o coníferas.

4.Níscalo

El níscalo es otra de las setas comestibles más comunes en España, ya sea por su buen sabor y abundancia. Es reconocible por su sombrero convexo, quebradizo y carnoso que puede llegar a tener hasta 15 cm de diámetro. Presenta un color anaranjado-rojizo y a medida que madura aparecen algunas manchas verdes. Aparece en la temporada de otoño y a principios de invierno en pinedas jóvenes.

5.El rebozuelo

Este tipo de setas es fácil de reconocer por su sombrero en forma de embudo y su color amarillento. Presenta también unas láminas a modo de pliegues en un color amarillo y una cutícula seca que se puede separar con facilidad. Es muy carnosa con un sabor afrutado y un toque amargo en alguna ocasiones y podemos encontrarlo en otoño en bosques de robles, hayas y pinos.